viernes, 24 de julio de 2020

La oveja negra y su semilla

Hoy escuché en el Evangelio según San Mateo, la explicación a la parábola del sembrador, donde Jesús explica a sus apóstoles qué significa cada uno de los lugares donde cae la semilla.

Nada nos preparó para vivir una pandemia. Ricos, pobres, enfermos y sanos, atravesamos un desierto, pues no vemos de dónde vino esto ni a dónde nos llevará, estamos varados. Si a pesar de encontrarte en medio de la nada, sigues caminando, es porque Dios te ha elegido, como me eligió a mí. "La fe es un regalo de Dios", escuché. Realmente lo es. ¿A quién podría importarle esa oveja negra que se ha separado del rebaño? A Cristo. Yo soy la oveja negra, a través de este blog quiero compartir un poco de mi historia sobre cómo Jesús me encontró, cómo yo le he fallado, cómo sobreabundó su amor y su misericordia en medio de mi vida. Si también te ha pasado que te sientes como oveja perdida, incluso si has sido lobo o cazador, quiero decirte que no estás solo, que conozco esos caminos que te han herido y por los que has herido.


Siempre fui una oveja negra. En términos generales, mi familia es católica, pero mi padre es ateo y por lo mismo creo que ni mi hermano ni yo fuimos educados bajo ninguna tradición religiosa. La primera vez que fui al catecismo fue a los 11 años. Y ¿saben? A esa edad fui ese borde del camino donde la semilla fue robada, que vinieron las aves y se la comieron. Creí, pero no entendía. Veía, pero no conocía aquel del que me hablaban. Entré a la pubertad y la adolescencia. No me volví rebelde, siempre lo fui, todos empezaron a notar mi color. Gritaba cuando estaba molesta, me privaba en llanto en medio de la tristeza, evadía responsabilidades y cuando tuve oportunidad me escapé varias veces, una de las cuales fue en la noche y preocupé a mi familia porque no me encontraban. Iba a la Iglesia, estaba (estoy) en un coro, y aún así hacía todo eso. Yo no entendía. Para mí, Dios efectivamente lo era todo, creador, omnipresente y omnisciente, el que gobierna el más allá, mas no significaba algo para mí, Dios era lo que había aprendido y nada más.

Mis acciones trajeron consecuencias, fui señalada por mi familia, aunque acogida por amistades. Sé que hubo quien oró por mí y Cristo me rescató, me mantuvo cerca a través de un novio que estaba también en la Iglesia. Pero yo seguía siendo oveja negra. Empecé a sentir el amor de Dios a pesar de mis decisiones, de mi terquedad, de mi rebeldía y de mi debilidad, pero era puro sentimentalismo, la semilla tampoco pudo echar raíz, era como terreno pedregoso. Y sumé otra situación, había convertido a mi novio en mi ídolo. Esa experiencia es una historia completa, en pocas palabras, ahora yo oré y pedí la intervención del Padre, si esa relación no era para mí... actuó de inmediato y quedé deshecha. La fe es un regalo, yo no había hecho nada para merecer consuelo, por el contrario, al verme envuelta en rencor y falta de cariño, viví pecando. En medio de todo, fui llamada en el camino Neocatecumenal.

Nací en el camino hace dos años, y hasta ahora voy descubriendo que efectivamente el Espíritu Santo vive en mí. Soy una oveja negra amada, muy amada. Soy una oveja rescatada, lejos o cerca del rebaño, sigo siendo blanda, sufro con el dolor del mundo, alzo la voz frente a las injusticias, lloro junto a quien llora, río junto a quien ríe y vuelvo a llorar cuando alguien me retira su amor. Ya no soy más ese borde del camino donde la semilla se perdía, ni la piedra donde no puede echar raíz. Existe un maligno que constantemente quiere regresarme a esos momentos, mas Dios es más fuerte. Ahora me encuentro como la semilla que creció junto a los abrojos, me siguen preocupando las cosas de este mundo, el éxito, la riqueza, lucho por defender la semilla de caridad y humildad que viene del Espíritu.

Sigo siendo una oveja negra, distraída que se pregunta ¿qué pasaría si me voy por ahí? Con mi libertad me he ido por otros lados, sin embargo, una voz me dice que por ahí no es, y cuando regreso Cristo sigue ahí. Veo que la vida es un caminar, Jesús va al frente, va a mi lado, a veces cargándome, vamos con Él. Si yo decido alejarme, Él sale a buscarme hasta que yo me deje encontrar. Pero este camino no es eterno, tiene una fecha de caducidad, ¿dónde quiero estar cuando llegue la muerte? En el rebaño que saldrá victorioso junto con su pastor, o lejos de Él.

Jamás dejaré de ser oveja negra, no puedo cambiar el pasado. El día de hoy tengo la libertad de entregarle al Señor mis viejos pasos y caminar sobre los suyos. Nada ha cambiado en mí, después de todo, las ovejas negras también formamos parte del rebaño.

miércoles, 8 de julio de 2020

Carta al cielo I

Yo quiero descubrirte en todas las cosas, quiero decirle a este mundo triste, angustiado, sediento y herido, que Tú estás aquí, que has hecho maravillas, que eres todo lo que anhela nuestra alma, eres fruto y semilla, cordero y pastor, Padre y amigo, fuero y agua.

Quiero descubrirte en todas las cosas y quiero descubrirme en Ti para ser parte de todo aquello donde Tú estás.

martes, 7 de julio de 2020

TRIPAS CORAZÓN

Mamá dijo: has tripas corazón
Cuando éste se me caía
Y con mis manos recogía los pedazos. 
¡Tripas corazón!
Si a oídos llegaba el filo
De una lengua cizañosa
¡Tripas corazón!
Al borde de emociones
Trágatelas
Amárralas
¡Haz tripas corazón!
Calla
Apaga las lágrimas 
No dejes que se vea
El nudo a través de la garganta. 
Llamábase miedo, coraje o dolor
Hacer tripas corazón 
Fue la receta de esta tristeza
Desvelo de madrugada. 

Porque el amor es Dios

 El amor es paciente, es servicial... No toma en cuenta el mal, no se alegra de la injusticia, se alegra con la verdad... Hoy canto estas pa...